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Por disposición de la Ley 19.580, la Justicia eximió de pena a mujer que mató a su esposo


El 25 de enero de 2013 Adriana Barca mató a su esposo, José Luis Fernández, al asestarle varios golpes con una escopeta descargada. La mujer fue procesada por el viejo Código de Proceso Penal y fue enviada a prisión, donde cumplió pena sin tener sentencia definitiva durante tres años, hasta que fue liberada por gracia de la Suprema Corte de Justicia en 2016 durante la visita de cárceles anual.

El año pasado, Montevideo Portal informó que la defensa de la imputada pidió a la Justicia que la eximiera de pena, valiéndose de una de las disposiciones incluidas en la Ley de Violencia Basada en Género (19.580) aprobada en diciembre de 2017. Finalmente, este jueves, el Juzgado Letrado de 2° Turno de Maldonado falló a favor de la mujer. Esto significa que Barca es responsable por el delito de homicidio especialmente agravado, pero se la exoneró de la pena.

Aunque el plazo para presentar una apelación vencía este viernes, el abogado de la imputada, Sebastián Serrón, dijo a Montevideo Portal que confía en que la sentencia "no se va a apelar, porque está muy bien fundamentada". Además, contó que su clienta "está en shock" desde que se enteró del fallo, "porque si bien el delito persiste, la exoneración de pena y la causa de impunidad que el juez le aplica para ella es como decir 'yo no fui una homicida, yo era una víctima'. En algún sentido entiende que se hizo justicia", indicó.

Según consta en el documento de la sentencia, al que accedió Montevideo Portal, el 25 de enero de 2013 a la noche, Barca y su esposo llegaron de cenar a su domicilio en Solanas. Ella se fue a dormir mientras que el hombre se quedó mirando televisión, a un volumen que no le permitía dormir. Cuando le pidió que bajara el volumen se inició una discusión entre ambos. Barca ingirió un tranquilizante para dormir pero 15 minutos después su marido se dirigió al dormitorio y comenzó a insultarla otra vez.

La mujer tomó una escopeta descargada que estaba encima del placard y le propinó un golpe en la nuca, a lo que Fernández le gritó: "Hija de puta, matame porque te mato, uno de los dos no sale vivo de acá". La imputada se dirigió al living para tomar un spray de gas pimienta que tenía, a lo que este la siguió. Ella le lanzó el gas a la cara, lo que generó que el hombre se fuera a lavar la cara al baño. La encausada lo siguió y comenzó a golpearlo con la escopeta. La víctima cayó al piso y la mujer lo siguió golpeando en la cabeza hasta que quedó en silencio.

Acto seguido, volvió a tomar pastillas tranquilizantes y horas más tarde llamó a una de sus empleadas diciendo que habían ingresado a la casa a robar, que la habían encerrado y violado en el baño. Al llegar al domicilio y ver el cuerpo del hombre en el suelo cubierto de sangre, la mujer dio aviso a la Policía.

En sus declaraciones, Barca declaró que su intención era desmayarlo pero que luego de que este cayó al piso su mente "se bloqueó".

De las pruebas diligenciadas surge que "el vínculo entre ellos era violento, con varios episodios de violencia doméstica denunciados, imponiéndose en varias oportunidades medidas cautelares siendo siempre incumplidas porque retomaban la relación". Asimismo, varios testigos afirmaron que Fernández era violento, al menos verbalmente, con su esposa.

La ley 19.580 del 22 de diciembre de 2017 introdujo normas contra la violencia hacia las mujeres basada en género. El artículo 82 de dicha ley sustituye el artículo 36 del Código Penal, que establecía como causa de impunidad a "la pasión provocada por el adulterio". El nuevo texto da lugar a pensar en un móvil de venganza o para impedir nuevos actos de violencia. No se requiere la simultaneidad de las violencias sino la consecuencia de un "sufrimiento crónico".

"El estado de intensa conmoción provocada por el sufrimiento crónico producto de violencia intrafamiliar, faculta al Juez para exonerar de pena por los delitos de homicidio y de lesiones, siempre que concurran los requisitos siguientes:

1) Que el delito se cometa por el cónyuge, excónyuge, concubino, exconcubino, descendiente o ascendiente de éstos o de lavíctima, o por persona con la que la víctima tenga o haya tenido una relación de noviazgo o convivencia.

2) Que el autor hubiera sido sometido a intensa y prolongada violencia por parte de la víctima o tuviera conocimiento de igual sometimiento de sus descendientes, ascendientes u otras personas bajo su guarda o cuidado con quienes mantuviera fuertes vínculos afectivos.

3) Que el autor u otras personas pudiendo solicitar protección, lo hubieran hecho sin que las respuestas hubieran resultado eficaces".

El 27 de abril de 2012, Barca denunció ante la Unidad Especializada en Violencia Doméstica de Maldonado las "agresiones físicas y verbales constantes" por parte de su marido, quien le quiso pegar con una pala e intentó tirarle ácido. Sin embargo, no hubo audiencias judiciales tras la denuncia, solo una resolución telefónica de prohibición de acercamiento mutuo.

Tampoco se le asignó un abogado ni fue entrevistada por un equipo técnico, psicólogo o asistente social. En consecuencia, la mujer continuó siendo víctima de violencia hasta el triste desenlace. Por estos motivos, la Sede entendió que se debía aplicar la causa de impunidad que establece el artículo 36.

"Si bien la norma es posterior, la norma penal tiene un principio que es la retroactividad de la norma más benigna, o sea, si la norma te beneficia puede aplicar", explicó Serrón. "Esto hace que ella ya no pase a ser una homicida ‘así como así', porque ella sufría violencia de género, psicológica y física, y el Estado falló en los controles y en las garantías hacia ella", argumentó.

Fuente: Montevideo Portal


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