• El Pais

Vitoria de Bolsonaro en Brasil repercute en Uruguay


El triunfo de Bolsonaro es un duro golpe para la izquierda brasileña, que llegó a estas elecciones con su máximo líder, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en prisión cumpliendo una condena de 12 años por corrupción.

Bolsonaro, de tendencia ultraderechista y candidato del Partido Social Liberal (PSL), logró el 55,1% de los votos (57,7 millones) frente al 44,8% (47 millones) de Haddad. El resultado está en línea con las proyecciones de las últimas encuestas (54-55% para Bolsonaro, 45-46% para Haddad, según Datafolha).

"Juro por dios"

Bajando la temperatura de una de las campañas más agresivas y polarizadas en la historia de Brasil, Bolsonaro prometió anoche, una vez confirmado su triunfo, honrar las instituciones y las leyes. "Vamos a respetar la Constitución, vamos a hacer un gobierno que coloque a Brasil en un lugar destacado", dijo, agregando que cumplirá con sus promesas de campaña.

"Mi Gobierno será defensor de la Constitución, de la democracia y de la libertad. No es la promesa de un partido, es un juramento a Dios", afirmó Bolsonaro.

En materia de política exterior, Bolsonaro aseguró que "liberará" la Cancillería de relaciones con "tendencia ideológica" y recuperará el "respeto internacional" por Brasil.

"No podemos seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo, el populismo y el extremismo de izquierda", agregó el flamante presidente electo desde su casa de Río de Janeiro, en un mensaje emitido en vivo por las redes sociales, llave maestra de su campaña. "Les ofrezco un Gobierno decente que trabajará para todos los brasileños", fue otras de sus frases de anoche.

El repentino salto de Bolsonaro fue impulsado por el rechazo al PT que gobernó Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado hace dos años con la destitución de Dilma Rousseff por el Congreso. Bolsonaro logró capitalizar la decepción y la rabia de los brasileños por los años de corrupción y recesión económica.

El PT perdió así la primera de las últimas cinco elecciones presidenciales.

Para muchos analistas y políticos de centro izquierda, la ausencia de una autocrítica en el PT frente a los graves escándalos de corrupción es una de las claves de la victoria de Bolsonaro.

"Hagan un mea culpa, pidan disculpas, tengan humildad", pues de otro modo "van a perder las elecciones y bien feo" y será "porque hicieron muchas tonterías y se creyeron dueños del país", dijo hace unos días el laborista Cid Gomes, paradójicamente, al anunciar su apoyo "crítico" a Haddad para la segunda vuelta.

Su hermano, el también líder laborista Ciro Gomes, ex candidato presidencial que quedó tercero en la primera vuelta del 7 de octubre, declaró su rechazo a Bolsonaro, a quien tildó de "neonazi", pero en la misma línea dijo que para él "ya no es posible seguir en política junto al PT".

Durante meses el PT porfió ante la Justicia para defender la candidatura de Lula, lo consideró víctima de una "persecución política" y negó a rajatabla la implicación del partido en la grave trama de corrupción destapada en la estatal Petrobras.

Haddad sólo fue confirmado candidato el 11 de septiembre, cuando la justicia electoral, en un fallo más que esperado, vetó a Lula por su situación jurídica, a la luz de normas que impiden que un condenado en segunda instancia, como es su caso, postule a algún cargo electivo.

Festejos

Cientos de miles de simpatizantes festejaron con fuegos artificiales la victoria fuera de la casa del candidato frente a la playa de Barra de Tijuca en Río de Janeiro. También hubo grandes festejos en San Pablo.

"No tengo nada que temer en un gobierno de un exmilitar. Este país necesita orden, y peor nunca podrá estar, con tanta corrupción e inseguridad", exclamó al borde de las lágrimas Jaz Lima, profesora jubilada de 60 años.

Los gritos de triunfo apenas daban paso a los insultos contra el PT. Un muñeco inflable con la imagen de Lula con traje de presidiario fue levantado sobre la calle, evocando los graves escándalos de corrupción que han involucrado a su partido y otros muchos del arco parlamentario.

Uno de los puntales de la campaña de Bolsonaro, es su promesa de combatir con firmeza la corrupción. "Aquí está este pueblo indignado, disconforme con la corrupción y la inseguridad, acompañando a Bolsonaro. Este pueblo habló. Es la primera vez que me siento representado", expresó André Luiz Lobo, un empresario de 38 años.

El gesto de Bolsonaro de simular una pistola con el dedo pulgar e índice se ha vuelto icónico, y fue repetido ayer domingo por sus simpatizantes.

"Eso de los derechos humanos es todo una invención de moda. Derechos humanos para quién, los bandidos que están dentro de la cárcel recibiendo (dinero) o la gente que está aquí afuera presa (por la violencia)", expresó Edelso Ribeio, un comerciante de 59 años.

Envuelto en la bandera de Brasil, Daniel Reunieri, un abogado de 43 años, salió a celebrar la victoria con cuatro amigos en la Avenida Paulista, la principal arteria de San Pablo, capital económica y financiera del país, fuertemente custodiada por las fuerzas de seguridad.

"Bolsonaro está dando vuelta la página de la corrupción en Brasil", dijo Reunieri a la AFP.

Un helicóptero sobrevolaba la escena, en un cielo cubierto por los fuegos artificiales. Al paso de los efectivos de la Policía Militar, los bolsonaristas aplaudían.

Ariani y Luis Machado, matrimonio con una niña de tres años, los dos con camisetas negras con la cara de Bolsonaro, esperan que el exmilitar haga a "Brasil de nuevo una gran nación", al estilo de lo que prometió antes de llegar a la Casa Blanca el estadounidense Donald Trump, de quien el presidente electo brasileño se declaró admirador.

Reacciones

En su discurso televisado de anoche, Bolsonaro dijo que tiene una "misión de Dios" para pacifica al país, pero aclaró que su gobierno será democrático. Y reiteró que reducirá el déficit público, el tamaño del estado y buscará relacionarse con países más avanzados.

Antes de esas declaraciones, Bolsonaro tomó la mano de un pastor evangélico para orar en una improvisada ceremonia.

El presidente brasileño Michel Temer felicitó a Bolsonaro. "Es hora de que todos unidos sigamos trabajando por Brasil", sostuvo el mandatario.

Desde Argentina, el presidente Mauricio Macri también congratuló al triunfador. "Deseo que trabajemos pronto juntos por la relación entre nuestros países y el bienestar de argentinos y brasileños", escribió en Twitter. Sebastián Piñera, presidente de Chile, invitó a Bolsonaro a visitar su país y a trabajar por la integración de las dos naciones.

Incluso desde Caracas, el mandatario izquierdista Nicolás Maduro felicitó a Bolsonaro, quien había considerado a Venezuela un país "en decadencia total". "El Gobierno Bolivariano aprovecha la ocasión para exhortar al nuevo presidente electo del Brasil a retomar, como países vecinos, el camino de las relaciones diplomáticas de respeto, armonía, progreso e integración regional, por el bienestar de nuestros pueblos", dijo el gobierno venezolano en un comunicado.

El presidente Tabaré Vázquez no se pronunció anoche; se espera que lo haga hoy.

Haddad pide respeto pero no felicita al ganador

Fernando Haddad, el candidato derrotado ayer en Brasil, afirmó que, desde la oposición, velará por los que no votaron por Jair Bolsonaro.

"Tuvimos más de 46 millones de votos, es decir que representamos a una parte expresiva de la población brasileña, que necesita ser respetada", afirmó el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) al reconocer la derrota. "Una gran parte de la población diverge de la mayoría y merece respeto", agregó Haddad, quien sucedió como candidato del PT al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, inhabilitado por estar encarcelado y cumpliendo una condena de 12 años por corrupción. En su pronunciamiento tras conocer la victoria de Bolsonaro, Haddad dijo que respetará el resultado de las urnas pero se abstuvo de felicitar a su rival.

Fuente: El Pais


0 visualização0 comentário